Y ahí estaba nuevamente, el agua helada empapando mi espalda. Sentía cerca el frígido océano de miedo, listo para derrumbarse encima mía y llevarme en un rápido viaje hasta el fondo.
Era imposible el tiritar, esta agua congelada que se había instalado dentro de mí me impedía acceder a cualquier válvula de escape. Era tan fría, que iba directamente a mi delicado y frágil corazón, rasgando consigo capa a capa de calor fuera de él. Si alguna vez hubo amor, hablo de amor de verdad.. ¿Por qué cavaba una tumba mientras me susurraba al oído que fuese feliz? "Clávame la estaca hasta el fondo y terminemos antes".

No hay comentarios:
Publicar un comentario